El repilo (Fusicladium oleagineum) es una de las afecciones fúngicas más comunes en el olivar español, caracterizada por la aparición de manchas circulares en el haz de las hojas. Su incidencia puede provocar una caída prematura del follaje, lo que influye directamente en el vigor del árbol y en su capacidad para mantener niveles de producción constantes.
En Carmonagro, trabajamos para que el agricultor disponga de una planificación que minimice el impacto de este hongo en la viabilidad económica de la finca.
La humedad relativa alta y las temperaturas suaves son los detonantes principales de la infección. En Carmonagro, vinculamos la meteorología con la operativa de campo para asegurar la inversión:
A diferencia de los enfoques basados únicamente en productos químicos, en Carmonagro priorizamos la arquitectura del árbol para dificultar el desarrollo del hongo mediante el tratamiento del repilo del olivo por medios mecánicos:
La elección del cultivar es una herramienta de gestión fundamental para reducir costes de mantenimiento a largo plazo:
Integramos la sanidad con el estado nutricional para fortalecer al olivo frente a agresiones externas mediante programas completos:
Nuestra propuesta se basa en la gestión operativa integral, donde no solo planificamos, sino que ejecutamos directamente en la finca
Seguimiento Continuo: Evaluamos periódicamente el estado de la plantación para actuar antes de que se produzcan daños significativos
Aplicación en Campo: Disponemos de medios para realizar el tratamiento del repilo del olivo en el momento idóneo, optimizando la eficacia de cada intervención
Enfoque en la Rentabilidad: Cada acción está orientada a proteger el rendimiento graso y asegurar la longevidad de su inversión agrícola
El diseño de la finca es determinante para el control sanitario. En el olivar superintensivo, marcos de calle de entre 3,5 y 4 metros son necesarios no solo para el paso de maquinaria, sino para garantizar una ventilación que evite microclimas de humedad estancada. Un seto con una anchura controlada de aproximadamente 1 a 1,5 metros facilita que los tratamientos alcancen todo el espesor de la masa foliar de forma homogénea.
Un olivo con carencias es más vulnerable a las agresiones externas. Mediante el uso de bioestimulantes y activadores de cultivo, se mejora la absorción de nutrientes y se potencia el rendimiento del árbol ante situaciones de estrés. Una fertilización de precisión, ajustada al ciclo del cultivo, evita el exceso de brotes tiernos que suelen ser el punto de entrada preferido para las esporas del hongo.
La pérdida de masa foliar reduce la capacidad fotosintética, lo que afecta directamente al rendimiento graso de la aceituna. En proyectos que buscan un retorno de inversión en plazos cortos, una infección no controlada debilita la madera frutal, comprometiendo la producción de la campaña siguiente y retrasando la amortización del capital invertido. Por ello, el seguimiento profesional es una herramienta de protección de activos.
Sí, a través del Manejo Integrado de Plagas (MIP) se coordinan estrategias preventivas que minimizan daños globales. Al realizar tratamientos contra el repilo, también se monitoriza la presencia de otras amenazas como la mosca o el prays, optimizando las aplicaciones en campo para reducir costes operativos y asegurar la sanidad integral de la plantación.

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