El algodoncillo del olivo es un psílido que ha pasado de ser una afección secundaria a representar una amenaza para la rentabilidad. Ataques severos en el momento del cuajado pueden provocar mermas de cosecha de hasta el 60% debido al aborto de las inflorescencias.
El Euphyllura olivina se reconoce por los filamentos cerosos blancos que segregan las ninfas para protegerse.
Esta afección ataca los órganos más sensibles del árbol en momentos clave:
Bajo los criterios de Gestión Integrada de Plagas (GIP) exigidos para 2026, toda intervención debe registrarse en el Cuaderno Digital de Explotación.
Para evitar desequilibrios, es vital actuar sobre el manejo operativo de la finca mediante una nutrición vegetal de precisión:
Protege tu floración con un manejo profesional. En Carmonagro, el diagnóstico de campo y la monitorización constante son la base de nuestra Sanidad Vegetal. Realizamos aplicaciones técnicas en el momento justo para asegurar tu cosecha.
Variedades vigorosas como la Picual muestran ataques más visibles si la poda no ha iluminado la copa.
Un olivo con nutrición desequilibrada es más vulnerable; el análisis foliar y de savia permite fortalecer sus autodefensas.

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