La glifodes del olivo, también conocida como polilla verde, es un defoliador que ha cobrado una importancia crítica con el auge de las nuevas plantaciones en seto e intensivo. Aunque en olivar adulto suele considerarse una incidencia menor, su voracidad sobre los brotes tiernos puede comprometer el desarrollo estructural de los árboles jóvenes.
Identificar la glifodes a tiempo es clave para evitar la pérdida de la guía principal. La larva es inconfundible por su color verde pistacho intenso y su aspecto translúcido.
La relevancia de esta afección depende del modelo de cultivo:
La estrategia de Carmonagro para el control de la glifodes combina la eficacia biológica con el refuerzo del árbol:
Protege la estructura de tu futuro olivar. En Carmonagro, el seguimiento técnico y la monitorización visual son la base de nuestra sanidad vegetal. No dejamos que una detección tardía frene el crecimiento de tu explotación.

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